Llega el calor del verano y con él los sofocos que hacen replantearte tu existencia. También ese momento mágico en el que tienes que esperar a que un semáforo se ponga en verde y tu única arma de supervivencia es esa botella de agua que se convierte en tu compañía inseparable estos meses bochornosos. ¡No seas vintage! Ahora lo que se lleva es Ooho!, el agua comestible.

Si tu cabeza es como la mía y se ha puesto a funcionar hasta el punto de máxima ebullición preguntándose cómo es posible, tranquilidad. Satisfaz la curiosidad de tu mente a cambio de sólo dos minutos de lectura. ¡Comenzamos!

¿Me estás tomando el pelo?

Déjame decirte que te apreciamos y que no es el Día de los Inocentes, así que no, no estoy de broma. Eso de sacar la botella de agua ya está obsoleto. La última moda es comerse el agua.

Se estima que durante los últimos 30 años el consumo de agua embotellada ha registrado un aumento del 400%. Esto se traduce en más de 223.000 millones de litros consumidos anualmente, lo que supone un gran problema, ya que sólo se recicla un 20% de esas botellas. ¿Qué ocurre con las demás? Que suelen amontonarse en playas y vertederos dañando el medio ambiente.

agua comestible en movimiento

Una solución para uno de los problemas de este siglo

Por suerte, siempre hay a quien le preocupan estos temas. Rodrigo García González, Pierre Paslier y Guillaume Couche, de Skipping Rocks Lab, crearon Ooho! un proyecto ganador de varios premios europeos de innovación como el segundo galardón del Lexus Design Award 2014.

La técnica usada para conseguir esta simpática bolita, es la conocida como esferificación, que ya fue patentada por Unilever en 1946, aunque permaneció infrautilizada durante años hasta que Ferrán Adriá y su equipo de elBulli la introdujeron entre sus técnicas de cocina molecular.

Ooho! surge precisamente por la necesidad de buscar una alternativa a las millones de botellas de plástico que se usan y se desechan cada día. Si todo va bien, el agua comestible llegará al mercado este mismo año y sus creadores ya describen el producto como “una fruta hecha por el hombre”, ya que esta técnica puede hacerse extensible también a otros líquidos.

agua comestible bolita transparente

¿Cómo es posible lograr agua comestible?

Para lograr la consistencia de la película que recubre el agua comestible es necesario mezclar dos componentes: el alginato sódico, que es un espesante natural (E-401) procedente de las algas, y cloruro cálcico (E-509). Esta mezcla provoca una reacción entre los dos compuestos que origina una pared transparente y gelificada lo suficientemente sólida como para albergar el agua en su interior.

Una técnica que encapsula alimentos con texturas de gelatina, similar a la que tienen las huevas de pescado. A la vista está que el resultado es una auténtica pasada.

Yo no paro de pensar en la sensación que se experimentará cuando una de estas pequeñas bolitas de agua comestible explote en el paladar. Es sencillo de hacer, por lo que teniendo sólo un poco de maña, podrías crearlas desde tu propia casa, eso sí, siempre bajo la supervisión de un adulto en el caso de ser menor de edad.

agua comestible para el deporte

Sus pros

  • Esta gota de agua comestible se degrada a los pocos días, no como el plástico, que necesita años para hacerlo.
  • Su coste de producción es muy bajo (unos 2 céntimos por unidad).
  • Para beber el agua sólo hay que romper la esfera y sorber el agua o comérsela.
  • Según explican sus creadores, durante el proceso se gasta cinco veces menos CO2 y nueve veces menos energía que en el caso de una botella tradicional.
  • Podría ser la solución al enorme problema del agua embotellada en plástico.
  • Es un gran invento para los deportistas en sus avituallamientos. Un gran avance para los que necesitan hidratarse sin derramarse media botella encima y sobre todo, sin tirar la botella por el camino ni tener que cargarla hasta la meta.

Sus contras

  • Los problemas de este tipo de envasado o packaging son más bien logísticos. Y es que para poder sostener un ciclo industrial sobre este diseño se sigue necesitando plástico (aunque sea film transparente).
  • Si queremos cambiar el negocio del agua embotellada bolita a bolita, nos podemos morir sentados. Hace falta aún mucho más compromiso y años para cambiar la mentalidad y la educación de millones de personas en el mundo.

Mi balance sobre el agua comestible

No podemos olvidar que el envasado de agua en botellas de plástico utiliza más combustibles fósiles. La mayoría de botellas se fabrican con tereftalato de polietileno (PET), un plástico derivado del petróleo.

La quema de botellas usadas genera sustancias tóxicas como el gas clorado. Pero lo más alarmante es que las botellas enterradas o tiradas al mar pueden tardar hasta 1.000 años en degradarse. Además, el 90% del coste del agua embotellada se debe a la botella.

Más nos vale que empecemos en serio a cambiar el chip. Ya os habló mi compañera Ana sobre los helados de agua contaminada. No sería extraño que de aquí a unas décadas, el precio del agua fuera prohibitivo a causa de nuestro despilfarro y nuestra falta de civismo y concienciación medioambiental. Y será en ese momento cuando ya no importe si el agua es comestible, si viene en botella o en membrana sólida.

Ayúdanos compartiendo y colaborando para que proyectos como éste se hagan conocidos. Juntos podemos hacer del mundo algo mucho mejor 🙂

 

Fuente: Designboom, Ooho!