La polémica está servida. No me tildes de pájaro de mal agüero, pero el hecho de tocar el tema de la alimentación es tan arriesgado como jugarse la vida saltando entre los coches en plena M-30 de Madrid. Especialmente si hablamos de los alimentos orgánicos.

Mucho se habla sobre los beneficios que aportan a nuestra salud. Pero ¿qué tiene esto de cierto? ¿Son realmente tan saludables como los pintan? ¿Garantizan la preservación del medio ambiente? Comencemos por lo esencial: aclaremos conceptos para que todo el mundo sepa de qué estamos hablando.

¿Qué son los alimentos orgánicos?

Se trata de aquellos alimentos que a lo largo de su proceso de preparación, no han estado en contacto con productos químicos, sustancias tóxicas ni aditivos sintéticos. Tampoco han sido sometidos a ningún tipo de radiación, ni han usado organismos transgénicos. Además, priman el cuidado al medio ambiente para certificar su condición.

Es decir, los alimentos orgánicos, son aquellos obtenidos a través de métodos ecológicos, evitando así el uso de productos sintéticos, como pesticidas, herbicidas y fertilizantes artificiales o de antibióticos y hormonas de crecimiento en el caso de los animales. Por este motivo, se conocen también como alimentos ecológicos o biológicos.

La agricultura ecológica surgió en los años 40 respondiendo a la industrialización de la producción agrícola. Actualmente está muy regulada. Lugares como Japón, Canadá o Europa requieren de certificaciones especiales para comercializarlos. Pero vayamos al meollo del asunto…

alimentos orgánicos naranjo

¿Son todo lo saludables que dicen ser?

Se argumenta que huir de alimentos sometidos a sustancias o procesos químicos hace que uno esté menos expuesto a enfermedades como el cáncer. Lo cierto es que aunque sea cierto, también lo es el hecho de que, si evitamos los fertilizantes artificiales, recurramos a los naturales con los riesgos que eso conlleva.

Llevamos siglos modificando genéticamente alimentos a través de la hibridación para lograr alimentos con unas cualidades determinadas. Sin embargo, está prohibida la modificación genética en laboratorio. 

Basta con ver las revisiones sistemáticas de los numerosos estudios realizados que analizan los posibles beneficios del consumo de alimentos orgánicos. En ellas, encontraremos la misma respuesta una y otra vez: no hay evidencia científica suficiente para afirmar que los productos “bio” sean mejores para la salud. No se aprecian diferencias nutricionales significativas entre los alimentos orgánicos y los clásicos. Pero veamos qué pasa con el medio ambiente.

alimentos orgánicos cesta

Más allá de lo saludable

Los alimentos orgánicos promueven una forma de vida armónica con la naturaleza. Pero hay empresas que no podrían alejarse más de esta pretensión con prácticas dañinas para el medio ambiente. Ejemplo de ello es la siembra de un sólo cultivo que daña el suelo y el acaparamiento de agua. La gente cree que cuida el medio ambiente y estas empresas no informan del daño que están ocasionando.

El problema está en la demanda, no en el consumo. Y es que el rendimiento de los cultivos orgánicos es menor. Para producir la misma cantidad de alimentos, sería necesario explotar más bosques y espacios naturales. Es una agricultura menos efectiva que lleva a realizar malas prácticas de producción.

No hay nada contra el consumo de alimentos orgánicos siempre que respete los principios por los que son comercializados. Además, favorece a los pequeños productores locales y evita la contaminación atribuida al transporte y la manipulación de productos químicos, ya que la exposición crónica o a altas concentraciones de ciertos pesticidas puede ocasionar daños del sistema nervioso, los riñones, el hígado y el cerebro.

alimentos orgánicos frutos rojos

Concluyendo…

Nutrirse de alimentos orgánicos es una opción totalmente válida, aunque más cara para el bolsillo. Pero el miedo a la agricultura convencional es irracional. Diversos estudios afirman que la cantidad de pesticida que albergan los alimentos es realmente ínfima y que es muy difícil evaluar si pueden llegar a dañar nuestra salud.

Si los alimentos orgánicos están en auge en la actualidad es porque lo natural vende, y se cree que todo lo saludable lo es porque es natural. La comida orgánica es otra forma de marketing, una forma de vender productos a todas esas personas que tienen miedo de lo que entienden.

Confieso que en este tema me encuentro dividida y podría profundizar hasta el infinito y más allá. Esto es sólo un breve esbozo de lo esencial. Y es que me siento partidaria de la alimentación ecológica pero no del negocio que se ha originado entorno a ella, por cosas como las que se comentan en este interesante artículo de Mi Dieta Cojea.

Entiendo los argumentos a favor y en contra de cada postura, siempre que se realicen con respeto, así que me gustaría conocer tu opinión para profundizar en ambas y quién sabe si acabe decantándome.

 

Fuente: Medium