Siempre que miro el mar me pasa lo mismo: pongo cara de inculto absoluto y me quedo pensando durante varios minutos lo poco que sé de algo que ocupa tanto espacio en nuestro planeta. ¿Cómo es posible que con todo lo que tiene que haber ahí abajo sólo lo use para darme un baño rápido en los meses de verano?

Cansado un poco de mi incultura en ese aspecto y buscando tener algo interesante que contar a alguna chiquilla cuando vaya a la playa, me puse a investigar qué curiosidades tenía el mar y que yo desconocía por completo. Podríamos hablar largo y tendido sobre este tema pero he decidido quedarme con las 3 curiosidades super interesantes y que seguro que te van a gustar.

3 curiosidades del mar que te dejarán sin palabras

1. Las personas de raza negra flotan menos en el agua que las blancas

Sí, puede que estés pensando que se me ha ido la olla por completo pero ya te digo que no. Por lo que parece, esto es una verdad como una casa que no muchos conocemos. Si no, ¿por qué es tan raro ver un nadador profesional negro? Yo personalmente no recuerdo ahora mismo ninguno.

Esto se debe a que la constitución de los músculos y huesos de los negros posee mayor volumen, es decir, que pesan más y por tanto flotan menos.

Lo mismo ocurre, y ya aprovecho para contaros otra pequeña curiosidad en este apartado, con la diferencia de sexo. Por lo general, los hombres acumulan más grasa que las mujeres y esto limita su flotabilidad al igual que los niños y los adolescentes flotan más que los adultos. Coge a tu padre si no y ponlo a hacer el muerto en la piscina. Verás como tiende a irse para el fondo de la piscina más de lo que lo haces tú, tu sobrino pequeño o primo.

El mar y la flotabilidad

2. El agua disminuye la frecuencia cardíaca y alarga la vida

Para hablar de esta curiosidad dejadme que os cuente primero que hace pocos años, hasta 1949 concretamente, había una ley llamada la ¨Ley de Boyle¨ que decía que si una persona bajaba a una profundidad de 100 metros bajo el agua, su cuerpo no podría soportarlo. De repente, un militar llamado Raimundo Bucher hizo una apuesta que consistía en bajar buceando 100 metros de profundidad, entregar un paquete a un buzo que se encontraría en el fondo y subir a la superficie. Todos le avisaron de que según al famosa ley de Boyle moriría pero el pasó de todo. Finalmente, Bucher ganó la apuesta y rompió todos los esquemas de la ciencia de ese momento.

Tras ver esto, y tras muchos intentos por intentar comprender que había pasado, un investigador llamado Scholander decidió coger a un grupo de voluntarios, cubrirlos con electrodos para medir su ritmo cardíaco y meterlos en un tanque de agua a ver que ocurría.

Los resultados fueron increíbles. Por un lado descubrieron que, al igual que los animales marinos, la frecuencia cardíaca de las personas disminuía cuando entraban en contacto con el agua. Es más, pusieron a hacer ejercicios bajo el agua a las personas y se dieron cuenta de que incluso así, el ritmo cardíaco se desplomaba en comparación con lo que pasaba en la superficie. Empezaban las teorías de que el agua alarga la vida.

El mar y la reducción de la frecuencia cardíaca

Por otro lado descubrieron que cuando una persona buceaba, el cuerpo de forma automática se encarga de llevar la sangre de las extremidades a los órganos principales como el cerebro y el corazón para tenerlos así oxigenados.

Con estas dos conclusiones empezaron a comprender que esta era una de las razones por las que Bucher, el militar que hizo la apuesta, había sobrevivido. El cuerpo automáticamente se encargaba de proteger los órganos que se podían ver perjudicados en la inmersión.

3. La libre capacidad de movimiento de un objeto en el mar

Si te pido que me digas cómo te imaginas a una persona o a un objeto bajo el mar es posible que te lo imagines o flotando y sin muchas posibilidades de hacer movimientos o fijo al suelo por el peso. Sin embargo una curiosidad del mar que a mi me sorprendió mucho, y más cuando veas el vídeo que te voy a poner justo abajo, es cómo las profundidades del mar nos permiten una capacidad de movimiento que ya nos gustaría en tierra.

Esto se debe a que, al igual que en la superficie de la luna, la gravedad en el fondo del mar sigue existiendo por debajo de 12 metros pero se reducen considerablemente, dando opción a hacer ejercicios tan impensable en un primer momento como el yoga o los paseos por la superficie marina. Eso sí, todo esto sólo durante el tiempo que puedas aguantar la respiración

Cómo os dije, atentos a este vídeo donde, tras una charla contándonos su historia, esta mujer nos muestra cómo es capaz de desplazarse por el fondo de mar con algo que en principio pensaríamos que no nos lo permitiría como es una silla de ruedas.

¿Te han parecido interesantes estas 3 curiosidades del mar? ¿Conoces alguna otra que no haya nombrado y que seguro que nos deja con la boca abierta? ¿Has probado alguna y no funciona? Cuéntanoslas en los comentarios y recuerda: “Comparto, luego existo

Fotos vía: ideas.ted