Se acerca el buen tiempo y con él las cervezas al sol, la playa, las salidas al campo y, por supuesto, los comentarios tipo ¨ponte crema que te vas a quemar¨ de tu madre, pareja o amigo responsable.

La mayoría de nosotros actuamos siempre de la misma forma cuando nos dicen algo así: o no hacemos ni caso, o nos ponemos un poquito de crema delante suya para que se calle y seguimos a lo nuestro.

Pasan los años, hacemos lo mismo una y otra vez hasta que llega el día en el que nos miramos al espejo y ¡tachán! Los efectos del sol han dado vida a un lunar de extraña forma y color que aparece sobre nuestra hermosa piel. Vamos al médico y, malas noticias, no es un lunar inofensivo.

Como en No Sólo Tendencias nos preocupa este tema (viajeros inquietos sí, pero responsables), vemos que el calorcito va en aumento y que cada vez hay más pieles al aire, hemos querido rescatar un vídeo que salió el año pasado pero que creemos que muchos no habréis visto.

Una campaña de concienciación llamada ¨How the sun sees you¨ (como el sol te ve) que consistió en poner en mitad de una calle de Brooklyn, Nueva York, una cámara sensible a la luz ultravioleta para que los transeúntes pudiesen ver cuál es realmente el estado de su piel. Una acción sencilla llevada a cabo por el artista Thomas Leveritt que seguro que no deja indiferente a nadie.

Los efectos del sol y sus espectaculares consecuencias

Bastante evidentes los efectos del sol, ¿no? Increíble ver el cambio que dan la mayoría de estas pieles vistas de una manera u otra. Y es que la luz ultravioleta aplicada de esta forma nos permite ver cambios en nuestra piel que todavía son imposibles de percibir por el ojo humano.

Pieles castigadas por la luz del sol que se manifiestan a través de gran cantidad de pecas y otras cosas extrañas que a mí personalmente me han dejado con la boca abierta. ¿Te imaginas cuántas debemos tener cada uno de nosotros ocultas? No es que quiera acojonar a nadie pero aviso que yo voy a ir al dermatólogo de cabeza.

Efectos del sol en niños

Menos mal que podemos evitarlo haciendo dos cosas tan sencillas como ponernos unas gafas de sol y crema protectora. Una pasada por cierto, ver cómo a través de la luz ultravioleta los cristales de las gafas y la crema se ponen de color negro intenso como señal de que por ahí no pasa ni un mísero rayo de sol.

Así que nada, ahora que sabemos lo que tenemos que hacer, qué menos que tomar precauciones. Haz caso a tu madre, a tu pareja, a tu amigo responsable y, sobre todo, a tu conciencia. Ellas siempre tienen razón, y lo sabes.

¿Algún otro consejo que quieras darnos para evitar que el sol nos haga tanto daño? O lo que es más importante: ¿hay alguna forma de volver a tener una piel sana? Me da a mí que no debe ser fácil.

Lo bueno, se comparte.

Fotos vía: @ThomasLeveritt