Imagínate que tienes un cumpleaños y has sido sin quererlo ni beberlo el encargado de llevar la tarta. La gente confía en ti, sabes que no puedes fallar pero derrepente algo pasa…miras la cartera y no tienes ni un mísero euro. ¿Qué haces? ¿Pides dinero en la calle? ¿Te presentas sin tarta y te expones a abucheos y decepciones? Que va, hay una solución mucho mejor: Imprime la tarta con una impresora 3D y sorprende.

Mucho se ha hablado de las impresoras 3D y la verdad que no paran de sorprendernos. Escuchamos hablar sobre impresoras que modelan esculturas anti gravedad o incluso impresión 3D de órganos humanos. Pero como la cosa va más allá y hoy nos encontramos un poco golosos, queremos contaros algo que los más dulces nos agradecerán. Queremos ofreceros la posibilidad de imprimir esculturas de azúcar listas para comer.

Inventores de una dulce impresora 3D

Los creados son Kyle y Liz, dos estudiantes de arquitectura y diseño que se enfrentaron a una situación parecida a la que os contaba al principio: Cumpleaños de una amiga, quieren hacerle un pastel pero no tienen horno. ¿Qué hicieron? Intentar imprimirlo. Cuando se lo llevaron a la amiga y vieron el increíble éxito que tuvo, pensaron que otras personas también podrían disfrutarlo. Es por ello por lo que pronto crearon el estudio Sugar Lab.

Gracias a estos chicos podemos salir de la monotonía de los dulces clásicos y llevarnos a la boca formas geométricas tan complicadas en ocasiones que no estarás totalmente seguro si lo que estás degustando es comida o una obra de arte.

Esto nos demuestra la rápida evolución y protagonismo que está sufriendo la impresión 3D. En prácticamente nada de tiempo hemos pasado de imprimir tres folios, a imprimir piezas de construcción, comida o como decía antes, órganos de personas que ayuden a los medicos a ensayar antes de la operación.  No es de extrañar que la NASA se encuentre invirtiendo en prototipos de alimentos hechos con impresoras que utilizan aceites y proteínas enriquecidas a manera de cartuchos 3D. Ya os adelanto que no son conocidos por su sabor aunque si por su contenido.

Puede que, en unos años, acabemos imprimiendo copias de nosotros mismo, quien sabe, pero por el momento, vamos a quedarnos con los pasteles y gominolas que te harán ahorrarte dinero, hambre y más de un disgusto en más de una ocasión.

¿Qué te parece? ¿Te comías una o mejor dejar las innovaciones para los valientes? Cuéntanos en los comentarios, entre todos aprendemos muchas cosas interesantes.

Fotos vía:the-sugar-lab