Imaginaos a la persona perfecta. Esa que recuerda todo lo que le cuentas, la que no difiere contigo en qué película ver, la que a pesar de que la llames a las tres de la madrugada estará dispuesta a ayudarte como si fuera su único cometido.

Pues si queréis una persona así, no hace falta que os acicaléis o que os pongáis a dieta, porque lo único que necesitáis es un pequeño aporte de vuestro bolsillo…

¡Ah! una cosa más, vuestra persona perfecta, no es una persona, es una inteligencia artificial que aprende de vosotros gracias a Internet.

Inteligencia artificial, tan cerca que ya es una realidad

No penséis en una película de terror, más bien es una bonita historia de amor; concretamente la de la recomendadísima película Her de Spike Jonze, que habla de cómo su protagonista Theodore (Joaquin Phoenix), se enamora de un sistema operativo de inteligencia artificial.

Inteligencia artificial, HER

Y aquí empieza el debate ¿hasta qué punto puede considerarse ciencia ficción? ¿Es una realidad cercana? ¿Es un comportamiento natural sano?

Varios psicólogos, entre ellos Esteban Cañamares, del Colegio de Psicólogos de Madrid, afirmaron que el protagonista muestra características propias de una patología. Theodore, es un hombre que ha sufrido un doloroso divorcio, que ha marcado sus relaciones personales; cuando se enamora de su sistema operativo puede ser la negación de volver a enfrentarse a un ser humano y huir del compromiso.

Ejemplos de inteligencia artificial que ya están en el mercado

Amazon ha lanzado Amazon Echo, un dispositivo de comando de voz que responde al nombre de Alexa. Funciona con Amazon Web Services que son servicios de computación en la nube. Alexa reproduce música, ofrece noticias, te da reportes del clima y también puede escribir y leer mensajes. En pocas palabras, Alexa navega por internet por ti. Toda una vida de investigación para que sorprendas al aparato viendo vídeos de gatitos.

De una forma parecida funciona Siri, la aplicación para asistente personal de Apple; es capaz de personalizarse a través de tus contactos, tu ubicación y tus búsquedas web para ofrecerte un servicio más concreto. Una gran ayuda sin duda, pero ¿acaso es suficiente?

Siri protagoniza numerosos vídeos en Internet que incitan a la carcajada por lo pragmático de sus respuestas.

 

Aunque la inteligencia artificial este cerca, creo que aún estamos muy lejos de poder interactuar con una máquina al nivel que lo hacemos con otro ser humano. Indagar en el subconsciente y anticiparse a las necesidades, ver más allá de los gestos, las palabras, las miradas y conocernos es algo tan complejo para nosotros mismos que puede elevar cualquier historia de amor a la categoría de ciencia ficción.

¿Qué opinas? Te espero en los comentarios.

Navegar es humano, compartir divino.

Fotos vía: slate