Muchos son los estudios y experimentos llevados a cabo sobre el autismo. Ya lo abordó mi compañera Tamara cuando nos explicó la historia personal de Carly’s Voice. O cuando Mª Ángeles nos dio a conocer la campaña de Apple que buscaba concienciarnos de lo que siente este grupo social en su día a día. Hoy quiero que conozcáis a Kaspar, un simpático robot al que le auguro una larga y útil vida.

Si como a mí, te ha despertado la curiosidad y quieres conocer cómo puede conseguirlo, te invito a que me acompañes sólo un par de minutos. Te aseguro que no te vas a arrepentir.

kaspar robot para autismo

El autismo: definición, síntomas e indicios

El Trastorno del Espectro Autista (TEA) es una alteración en el neurodesarrollo de las competencias sociales, comunicativas y lingüísticas. Suele manifestarse durante los tres primeros años de vida y perdurar a lo largo de los años.

Actualmente, una de cada 68 personas es diagnosticada de autismo. Una cifra que se encuentra al alza por razones aún desconocidas. Los síntomas suelen responder a deficiencias persistentes en la comunicación y en la interacción social y a patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades. Posibles indicios:

  • Falta de interés por interactuar o socializar con otros niños.
  • No suelen compartir ni expresar las cosas que les llaman la atención.
  • Ausencia de juegos simbólicos como dar de comer a las muñecas o jugar con los coches como si fueran reales.
  • Apenas establecen contacto visual hacia la expresión facial de su interlocutor, ni sonríen en contextos sociales.
  • Su lenguaje, si existe, es literal. Tienen dificultad para entender bromas, chistes, dobles sentidos o metáforas.
  • Evitan el contacto físico. Suelen tener hipersensibilidad táctil, olfativa, gustativa y auditiva y poca sensibilidad al dolor.
  • Reaccionan poco ante la voz de sus padres, lo que hacer sospechar déficit auditivo.
  • Sus intereses son inusuales, repetitivos y no compartidos.
  • Posibles comportamientos repetitivos y autoestimulantes como el balanceo, el aleteo de manos o caminar de puntillas.
  • Los que son más conscientes, se ven diferentes y no entienden qué les pasa. Sienten que no encajan en la sociedad.

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Kaspar, la esperanza a la integración

Científicos de la Universidad de Hertfordshire en Inglaterra, desarrollaron hace 10 años un robot llamado Kaspar. Lo sorprendente de este robot es que sea capaz de cantar canciones, imite el acto de comer, toque la pandereta y se peine. Incluso detecta cuando un niño está siendo violento con él para corregir esa conducta. Su objetivo es ayudar a niños con autismo para favorecer su interacción social y comunicación.

A muchos les resulta complejo descifrar la comunicación y la emoción humana básica, así que los diseñadores evitaron hacer un robot demasiado realista. Optaron por características simples y fáciles de procesar. Durante esa primera década, Kaspar ha ayudado a unos 170 niños con autismo en escuelas y hospitales de Gran Bretaña.

“Nuestra misión es que cada niño pueda conseguir un Kaspar si quiere” explicó la profesora de Inteligencia Artificial Kerstin Dautenhahn a Reuters.

Pero su implantación definitiva va a depender ahora de un ensayo clínico junto al NHS Trust de Hertfordshire. En caso de que los resultados sean positivos tras los dos años de duración, Kaspar podría quedarse en diversos hospitales de Gran Bretaña como si de un trabajador más se tratase.

TRACKS Autism es un centro benéfico independiente especializado en el cuidado de niños con autismo. Allí, el trabajo con Kaspar ha aportado resultados muy positivos. “Tratamos de enseñar a un niño al que le costaba comer con sus compañeros por problemas de ansiedad. Empezamos a trabajar con Kaspar y el niño disfrutaba alimentándole. Ahora está integrándose en el aula y come con sus compañeros. Es un avance grandísimo”, afirma la subdirectora Alice Lynch.

Los avances de la tecnología curativa

Veremos qué sucede transcurridos esos dos años, pero espero que Kaspar haya llegado para quedarse. Necesitamos la máxima y pronta integración de los más pequeños en la sociedad del futuro. Y si es a través de la tecnología, como en este caso, bienvenida sea.

A ti qué te parece: ¿buena idea o amenaza? Hay quien afirma que debemos dejarnos de tanta tecnología y darnos más amor y apoyo humano. Y aunque en eso estoy de acuerdo, creo que una cosa no quita la otra y que si ambos apoyos pueden complementarse… ¿por qué no usarlo en beneficio de quien lo necesite?

¡Cuéntanos qué piensas de esta iniciativa y, por favor, no olvides compartirlo! A ver qué opinan tus amigos 😉

 

Fuente: Kaspar