Hay algo que nos caracteriza a esta comunidad de viajeros inquietos, y es que nos gusta aprender sobre divagaciones, teorías y dichos que pueden, al menos al principio, sonar a verdaderas idas de cabeza, como pensar que la conciencia es una alucinación. 

Pues bien, al igual que ocurrió con aquel post en el que te contaba que el universo podía ser un holograma, tengo que pedirte amablemente que cojas asiento y te agarres, porque hoy vengo a plantearte que quizás tu conciencia es una alucinación fabricada por tu cerebro.

En realidad, esta afirmación fue puesta sobre la mesa por el neurocientífico Anil Seth en una pasada charla TED en la que comenzaba comparando el estado de vigilia con el de alguien que acaba de ser despertado tras una operación.

Anil Seth: la conciencia es una alucinación de nuestros cerebros

En el primer caso, plantea Anil -y nos será familiar a todos- estamos aturdidos, pero nos hacemos a la idea del tiempo que hemos pasado así, somos conscientes de la continuidad entre el antes y el ahora. 

Esto no ocurre tras una operación, que, según este neurocientífico, describe como:

Fue un olvido total. La anestesia es un tipo moderno de magia: convierte a la gente en objetos y luego, le devuelve de nuevo la vida a la gente

Lo que lo llevó a plantear al público…

¿Cómo se da la conciencia?

En términos neurológicos, ésta resulta de la actividad combinada de miles de millones de neuronas que, a través de nuestro cerebro, se encargan de generar una experiencia constante, un “aquí y ahora mismo”. ¿Cómo ocurre esto?

¿Cómo se da la conciencia? La conciencia es una alucinación

La investigación de Seth, lejos de rozar temas actuales como la Inteligencia Artificial que cobra consciencia -dejaremos estas disputas para los señores Musk y Zuckerberg- asocia el fenómeno de nuestra consciencia no tanto con la inteligencia sino con nuestra propia naturaleza, y es que, por ejemplo:

No tienes que ser inteligente para sufrir, pero probablemente tienes que estar vivo

 El punto de partida con el que Anil cuenta cómo nuestra experiencia consciente del mundo y de nosotros mismos son alucinaciones que parten de nuestros cuerpos vivos es pensar en la conciencia de la misma forma en que se ha llegado a pensar en la vida.
Hace tiempo, no se creía que el hecho de estar vivo era algo que pudiera explicarse con la física y la química, algo que los avances biológicos desterraron por completo en términos de metabolismo, homeostasis, etc.
"La conciencia es una alucinación" Atentamente, tu cerebro
Lo mismo ocurre con la conciencia, y es que el plan de este neurocientífico es que, una vez se atribuyan las propiedades de este estado en términos de cosas que ocurren dentro de cerebros y cuerpos, el halo de misterio y desconocimiento de lo que es, desaparecerá.
Así que, allá vamos con algunas de ellas

¿Cuáles son las propiedades de la conciencia?

A Anil le gustaría pensar en la conciencia de dos formas: la del mundo que nos rodea, esa panorámica multisensorial, y el yo consciente, la experiencia del “¿Eres tú o soy yo?”

Así que, comencemos por empatizar con nuestro cerebro como predictor de nuestro mundo. Éste no oye ni ve nada, pero usa la percepción para crear conjeturas que le permitan adivinar qué causó las señales sensoriales que le han llegado y sus creencias o expectativas de lo que “cree” que es el mundo.

El cerebro como predictor. La conciencia es una alucinación

¿Qué pasa entonces? Según Seth, lo que percibimos finalmente es su mejor suposición de lo que hay en el mundo.

Ante un público desconcertado -como puede que seas tú ahora mismo- unos ejemplos no vinieron nada mal. ¿Recuerdas cierta ilusión óptica en la que dos casillas parecen tener distintos tonos de gris, siendo el mismo?

Ante este tipo de engaños visuales, incluso tras demostrarnos la verdad, nos cuesta apreciarla, ¿verdad? Pues bien, el cerebro aquí estaría usando nuevas predicciones para cambiar lo que experimentamos de forma consciente.

El experimento de las casillas. La conciencia es una alucinación

¿Qué está pasando aquí, entonces? La percepción, en vez de provenir de las señales que nos llegan desde el exterior, depende más de predicciones en dichas percepciones.

Dicho de otra forma: no sólo percibimos pasivamente el mundo, sino que lo generamos activamente. El mundo que experimentamos viene más de adentro hacia afuera, y no al revés.

Y entonces…¿la conciencia es una alucinación?

Como ejemplo más radical de la percepción como un proceso activo de nuestro cerebro, el neurocientífico muestra el campus de la Universidad de Sussex procesado con el algoritmo de Google Deep Dream para simular predicciones perceptivas fuertes, mostrando que en casos así llegan a parecerse a alucinaciones como los que sufren personas en estados alterados o de psicosis.

Google Deep Dream muestra cómo la conciencia es una alucinación

Por tanto, si la alucinación es un tipo de percepción no controlada, vaya que si la conciencia es una alucinación, entonces la percepción en estos casos es también una alucinación que sí está controlada, donde las predicciones cerebrales prevalecen sobre las señales sensoriales que percibimos.

Y por si no estás teniendo suficiente, sólo estamos ahondando en el tema que Anil trata, porque yendo más allá, clama que:

La experiencia de ser un yo, la experiencia de ser tú, es también una alucinación controlada generada por el cerebro. Las ilusiones visuales pueden engañar mis ojos, pero, ¿cómo podrían engañarme sobre lo que significa ser yo? Para la mayoría de nosotros, la experiencia de ser una persona es tan familiar, unificada y continua que es difícil no darla por sentado, pero no debemos darnos por sentado. Hay muchas maneras diferentes de ser un “yo”. Existe la experiencia de tener un cuerpo y de ser un cuerpo.  Hay experiencias de percibir el mundo en primera persona, de intentar hacer cosas y de ser la causa de las cosas que suceden en el mundo, y hay experiencias de ser una persona continua y distinta en el tiempo, construida a partir de un rico conjunto de recuerdos e interacciones sociales.

Ser un cuerpo, ¿tener un cuerpo?

Hay un experimento en el campo de la neurociencia, llamada ‘La ilusión de la mano de goma’, que demuestra cómo el cerebro hace sus mejores conjeturas sobre lo que es y lo que no es parte de nuestro cuerpo.

Ser un cuerpo, tener un cuerpo. La conciencia es una alucinación

En esta ilusión, la mano real de una persona se oculta de la vista, y la falsa se coloca delante. Ambas manos son acariciadas a la vez con un pincel mientras la persona mira fijamente la mano falsa. La mayoría de nosotros, tras un tiempo, tendríamos la extraña sensación de que la mano falsa es parte de nuestro cuerpo

¿La idea tras esto? La congruencia entre el ver-tacto y el sentir-tacto en un objeto que se parece a la mano y que, además, está donde una mano debe estar, es evidencia suficiente para que el cerebro postule que esa mano forma parte de nosotros.

Por último, llama la atención sobre las experiencias del cuerpo percibidas desde el interior, y lo diferentes que son a las del mundo que nos rodea.

La conciencia es una alucinación: dentro y fuera

Miramos a nuestro alrededor y vemos objetos, personas…Incluso nuestro propio cuerpo, que es percibido como un objeto desde el exterior. Algo que no es en absoluto parecido cuando miramos nuestras experiencias del cuerpo desde dentro.

No percibimos nuestros riñones, hígado, bazo…Aunque sabemos que los tenemos, y que están en alguna parte. No los percibimos como objetos, y no los experimentamos a menos que estén funcionando mal.

Así que, mientras que el cerebro usa predicciones para adivinar qué hay, percibimos objetos como las causas de las sensaciones, cuando las usa para controlar y regular las cosas, experimentamos lo bien o mal que funciona dicho control.

Nos predecimos para existir, por eso la conciencia es una alucinación

Ésta sería una de las conclusiones finales. Para Anil, lo que vemos conscientemente depende de lo que nuestro cerebro ha postulado que hay ahí fuera. Nuestro mundo experimentado se da desde dentro hacia afuera.

Anil Seth: la conciencia es una alucinación

Esto, unido a la ilusión de la mano y las experiencias de nuestro cuerpo relacionadas con el control y regulación, derivarían en que la conciencia es una alucinación controlada moldeada a lo largo de millones de años de evolución, con el fin de mantenernos vivos en un mundo de peligros y oportunidades.

¿Qué consecuencias conlleva todo esto?

Para este neurocientífico, tras la explicación de toda la investigación, las implicaciones fueron las siguientes:

  • Igual que podemos percibir erróneamente el mundo, podemos percibirnos mal cuando los mecanismos de predicción funcionan mal, abriendo oportunidades de conocimiento en los mecanismos para trastornos como la depresión o la esquizofrenia.
  • Somos seres biológicos, de carne y hueso, cuyas experiencias se forman en todos los niveles mediante mecanismos biológicos que nos mantienen vivos, por lo que hacer los ordenadores más inteligentes no va a hacerlos sensibles.
  • Nuestra forma de ser conscientes es sólo una posible forma de ser consciente. Nuestro “yo” y nuestro mundo individual son únicos para cada uno, pero todos se basan en mecanismos biológicos compartidos con otros muchos seres vivos.

Perros alucinógenos, manos de goma…¡Cuéntame más!

Como no es muy difícil deducir, este tipo de temas que estrujan nuestros cerebros cual exprimidor a las naranjas, me enganchan…¡Y de qué manera!

Quizás esté más cerca de convertirme en un meme de lo que a mí me gustaría, pero desde que he escuchado esta charla y escrito sobre ella, no dejo de mirar mis articulaciones y sentirme un poco alienada.

¿No te pasa? ¿Sientes que levitas? ¿Estás seguro de qué es tu cuerpo? Bueno, bueno, tampoco te marees. 

Eso sí, me voy corriendo a probar Google Deep Dream, a ver perros, o la alucinación que mi cerebro quiera hacer 😛

¿Te ha gustado esto? Pues corre, corre, ¡dale volumen y comparte! 😀

Fuentes: TED, Anil Seth