Cualquiera que haya intentado alguna vez comerse una guindilla fantasma conoce esa sensación picante y, a veces placentera, que acompaña a cada bocado. Lo que ninguno hubiéramos podido imaginar es que, según un reciente estudio, ese gusto o tolerancia está estrechamente ligado a nuestra personalidad.

Eso es lo que revela el trabajo del Instituto de Tecnología y Comida, que ya en 2013 publicaba que las personas que disfrutan del sabor picante más extremo suelen ser más extrovertidas y propensas a asumir situaciones de riesgo y tensión.

Dirigido por Nadia Bynes, una doctora de la Universidad de Pennsylvania, el estudio incluía a 180 participantes de edades comprendidas entre los 18 y los 45 años. Todos rellenaron una encuesta sobre sus sensaciones y preferencias a la hora de verse envueltos en situaciones intensas, únicas y cargadas de adrenalina, que luego el equipo de Nadia pondría en relación con el gusto y tolerancia al picante de cada participante para determinar las preferencias de cada participante ante el riesgo.

Picante - Salsas picantes

Las conclusiones no dejaron lugar a dudas, aquellas personas más propensas al riesgo y a las situaciones de tensión tienen una clara preferencia por el picante.

Fue totalmente sorprendente comprobar hasta qué punto la relación fue intensa

Diferencias de género en cuanto al gusto por el picante.

Otra de las curiosas conclusiones del estudio es que hay una fuerte diferencia dependiendo del género del que consume el picante.

Para las mujeres, el atractivo del picante se centra en la sensación de calor en la garganta, mientras que para los hombres la idea de que los hombres más machos son los que más capaces sean de soportar el dolor tiene un peso muy significativo en su tolerancia al picante. Conclusión del estudio:

Es posible que la asociación cultural de consumir comidas picantes con la fuerza y la virilidad del hombre ha creado una sensación de gratificación para los hombres.

Picante - Extrovertido

Un estudio y conclusión que nos deja algo confusos… es una relación curiosa, si, pero... ¿no hay cosas más importantes que investigar en el mundo? Es decir… me estoy imaginando al equipo de la universidad en plan… “Bueno chicos, tenemos una subvención de cien mil dólares y necesitamos hacer algún estudio en el que invertirla, ¿qué se os ocurre?”

Por otra parte y de forma personal, nunca me ha gustado el picante y me considero una persona muy propensa a los deportes de riesgo y prácticamente un adicto a la adrenalina, a parte de que el estudio sólo incluye a 180 personas… ¿es eso suficiente para sacar unas conclusiones realmente determinantes?

¿Qué opinas tú? ¿Estudio interesante o malgasto de fondos universitarios? ¿Habías oído hablar antes de la relación picante-personalidad?

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Fotos vía: redorbit / npr