Aunque parezca cosa de ciencia ficción, mucho se ha hablado de las posibles mezclas que se pueden hacer entre tecnología y cuerpos orgánicos.

En este asunto el MIT no se queda atrás, y esta vez nos sorprende con su nueva creación, un biohíbrido  de lo más curioso, que aunque tiene forma y actúa como un pez raya, esconde más de una sorpresa.

La quimera híbrida del MIT

  • Una parte robot
  • Una de rata
  • Otra de alga
  • Algo de plástico
  • Y finalmente, un poco de oro

Estos son los ingredientes de la “receta” que ha utilizado Sung-Jin Park del MIT para crear este biohíbrido con forma y comportamiento de un pez raya.

Biohíbrido con forma de pez raya

Aunque solo puede contraer los músculos hacia abajo para impulsarse, su movimiento básico es igual al del pez raya, de aquí su comparativa con este pez.

Respecto a su tamaño, mide alrededor de unos 16 mm. Como una moneda de 5 céntimos, por poneros un ejemplo.

¿Y para que querría el MIT crear algo así?

Según ellos mismos:

Creamos este biohíbrido porque podemos

Pero no creáis que pese a esta respuesta tan directa y escueta, la creación de este biohíbrido no tiene una finalidad, pues gracias a él se desarrollarán nuevos vehículos más eficientes para navegar bajo el agua.

La eficiencia de estos vehículos se basaría en que el pez raya puede alcanzar grandes velocidades bajo el agua con el mínimo consumo de energía.

¿Sabías que no es el primer biohíbrido que crean? Sung-Jin Park ya había creado hace algún tiempo un biohíbrido de medusa con células cardíacas capaz de moverse. 

Aquí os dejo una imagen de este para que veáis que es cierto:

Medusa biohíbrida creada por Sung-Jin Park

No todo es tecnología en el MIT, sus biohíbridos también tendrán aplicación médica

Aparte de su aplicación tecnológica, estos biohíbridos podrían ayudarnos a crear nuevos tratamientos y dispositivos biomédicos como:

  1. Marcapasos
  2. Músculos artificiales
  3. Tejidos

Lo cual me parece una pasada, pues para mí primero están los avances para mejorar la salud de las personas que para hacerles la vida más cómoda.

Desde luego, las aplicaciones que se podrían desarrollar para este robot biohíbrido pueden ser infinitas, y en mi opinión, aún más si tenemos como modelo a la propia naturaleza, como es el caso de este biohíbrido de pez raya.

Me pregunto yo… ¿Y si estos robots biohíbridos fueran capaces de aprender y realizar tareas de forma autónoma? No es ninguna idea descabellada, pues existen robots como Amelia capaces de aprender.

¿Y a ti que te parece la creación de estos biohíbridos? ¿Le encuentras alguna aplicación que estos investigadores aún no hayan visto? Cuéntanoslo, porque quién sabe, lo mismo nos están leyendo y pronto la verías puesta en práctica 😛

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