Soy de los que piensan que la mayoría de las tecnologías que tenemos hoy en el mercado, en un principio, habían sido creadas para el entorno militar, cosa con la que estoy muy en contra. Pero también he de admitir, que muchas de estas tecnologías han recibido un segundo cometido y han sido utilizadas en otros campos como la ciencia y la medicina. Hoy os cuento la historia de James Young y su brazo biónico, seguro que os gustará tanto como a mí. 

El brazo biónico de James Young

Brazo biónico de James Young

James Young, era un chico normal y corriente, según él, un aficionado a los videojuegos, entre ellos el famoso Metal Gear Solid, hasta el día que tuvo un accidente y casi le cuesta la vida. Después de este accidente, James Young perdió un brazo y una pierna, pero gracias a los avances en la tecnología, pudo encontrar un reemplazo que le haría más fácil la vida.

Gracias a Konami, empresa de videojuegos encargada del famoso juego Metal Gear Solid, James fue elegido para probar un nuevo brazo biónico, que le daría aspecto de medio robot, pero que traía consigo opciones muy interesantes 😉

Este brazo biónico, diseñado por Sophie de Oliveira Barata y fabricado en titanio, fue inspirado en el personaje de Snake, de este famoso juego del que hemos hablado, dada la afición de James por él. Y con este brazo incorporó las siguientes mejoras:

Dron en el propio brazo biónico

  • Puertos USB, linterna y reloj.
  • Un dron que James Young puede controlar a voluntad.
  • Cambio de luces.
  • Y para mí lo más importante, una alta sensibilidad que permite manipular con precisión objetos como monedas, dado que está conectado a los nervios y músculos del chico.

¡Personalmente me parece una pasada! Aunque no me sorprende ninguna de sus características, dados los nuevos avances en robótica 😉 Aunque no me gusta la idea de que tenga que ser sustituto de algún miembro de una persona 🙁

Lo negativo de este brazo biónico

Como todo en esta vida, el brazo biónico también tiene sus desventajas, algunas de ellas son:

  • Este brazo tiene que tener un constante mantenimiento.
  • Su peso es de 5 kg, por lo que llevarlo puesto más de 24 horas, según el propio James Young, puede llegar a ser un inconveniente.
  • Su precio es de unos 90.000€, nada asequible para cualquier persona.

Pese a todo esto, el que una persona pueda llevar una vida más o menos “normal” con esta innovación, creo que es razón más que suficiente para que se saque al mercado este invento, aunque espero que pronto le pongan un precio más competitivo. 

Personalmente, creo que para aligerar peso, quitaría muchas de estas “funciones extra” que trae consigo, pues aunque molan bastante, no veo en el “día a día” de nadie ir con un dron en el brazo.

También, si te apetece conocer más detalles de este brazo biónico, te dejo con un documental dividido en dos partes que te cuenta mucho sobre él 🙂

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Fuentes: Belzec | Alfa Beta Juega