¿Alguna vez has soñado con poder leer la mente de alguna persona? Si tu respuesta es “no”… discúlpame. No te conozco, pero déjame decirte que no te creo. Es cierto que los ojos de una persona dicen mucho, de hecho hay quien se entiende sólo con el famoso lenguaje de las miradas. Pero ¿y si pudiéramos ir mucho más allá?

Si leer la mente fuera un poder o una capacidad extendida a toda la humanidad, podría darse uno de los grandes problemas posibles del futuro: la desaparición del habla. No por incapacidad. Sino por desgana, que es lo peor.

Ya podemos intuir la semilla en nuestro día a día. Grupos de amigos o parejas jóvenes sentadas en un bar que ya se comunican más a través de las pantallas de sus móviles con personas que ni siquiera están presentes que con la persona con la que están físicamente frente a frente. Es la enfermedad de este siglo. Pero ese, queridos Viajeros Inquietos, sé que ya es otro tema. Permitidme que me centre.

Leer la mente ya se puede

¿Un algoritmo capaz de leer la mente?

Así es. Un grupo de investigadores de la universidad Carnegie Mellon, en Estados Unidos, ha logrado crear un algoritmo que puede leer la mente y predecir los pensamientos con un 87% de precisión. Un porcentaje nada despreciable que se irá limando y mejorando según vayan perfeccionando dicho algoritmo.

Comenzaron a investigar la manera de desarrollar una inteligencia artificial aún más compleja. Y es que tanto las redes neuronales como lo que las compañías de tecnología bautizaron hace años como inteligencia artificial son campos que siguen sorprendiendo con sus aplicaciones en la vida diaria.

Según revela el estudio publicado por ellos mismos, su sistema está llevando las capacidades de los algoritmos de las redes neuronales a un nivel superior: el de leer la mente humana.

Leer la mente neuronas y resonancia magnética

¿Cómo es posible algo así?

Realizaron un trabajo de contraingeniería en las señales que el cerebro envía, de forma que una de las inteligencias artificiales lea pensamientos complejos al ver una resonancia magnética del cerebro humano. ¿Cómo? Recolectando información de una máquina de resonancia magnética funcional.

Esta información se presenta a los algoritmos de ‘machine learning’, que detectan los patrones de activación del cerebro y cómo reaccionan al crear pensamientos complejos. Mediante el estudio, demostraron qué regiones del cerebro se activaban y de qué forma lo hacían al procesar 240 eventos complejos que iban desde pensar en personas o lugares hasta en acciones físicas e interacciones sociales.

Un porcentaje de acierto del 87%

Entender estos disparadores fue lo que permitió al algoritmo utilizar las resonancias magnéticas para predecir lo que el cerebro del paciente estaba pensando en ese momento, llegando a conectar pensamientos individuales en una oración coherente. El algoritmo demostró tener la capacidad de predecir pensamientos reales y correctos de los sujetos analizando sus resonancias magnéticas. El grado de certeza fue de 87%.

Además, el sistema puede hacer lo contrario: recibir una oración para crear una imagen correcta de cómo se hubiera activado el cerebro humano para crearla.

El cerebro humano funciona combinando conceptos individuales en pensamientos complejos. Por ejemplo, no piensas sólo en fruta, sino en me gusta comer fruta por la noche con mi familia”, explica Marcel Just como líder del equipo, quien añadió que por primera vez se logró decodificar pensamientos que contienen varios de estos conceptos.

Leer la mente sentirse observado

¿Debemos tener miedo?

Quizá sólo el titular “leer la mente ya es posible” te haya impactado. Habrá quien le tenga pavor a la idea, pero creo que una cosa está clara. Y es que si ha demostrado un 87% de acierto… no va a quedarse sólo en eso. Es un campo que atrae y mucho, así como numerosas son las empresas que arderán ansiosas por apuntarse el tanto.

Pero ahora llega tu momento. ¿Para qué usarías tú el poder de leer la mente? Cuéntanoslo en los comentarios y comparte la noticia a ver si descubres para qué lo usarían tus amigos.

Nos queda mucho por ver, pezqueñines, así que… ¡apriétense los cinturones porque esto sólo acaba de comenzar!

 

Fuente: Carnegie Mellon University