Año tras año generamos millones de toneladas de basura. Reciclar es una de las mejores soluciones que tenemos para que nuestro planeta pueda seguir resistiendo el paso de la raza humana. Desde los plásticos, el material electrónico, los carburantes hasta algo tan pequeño como las colillas de cigarro. Todo contamina.

Se estima que una colilla puede tardar desde algunos meses hasta incluso 10 años en descomponerse, y es que aunque no lo parezca, este residuo no es biodegradable y a pesar de que cada vez más intentamos llevar un ritmo de vida más saludable, todavía existen millones de fumadores que terminan apagando y tirando sus colillas al suelo.

La repercusión en el medio ambiente es visible. El acetato de celulosa, el principal componente de los filtros, acumula todas las toxinas desprendidas por el tabaco al fumar el cigarro. Cuando la colilla está en contacto con el agua desprende todas esas sustancias que son nocivas para la flora y fauna de nuestro planeta. ¿Qué hacer con ellas para evitar las consecuencias? He aquí algunos ejemplos.

contaminación de las colillas de cigarro

Colillas de cigarro como fuente de energía

Según un estudio realizado por científicos de Corea del Sur, las colillas de cigarro podrían usarse como fuente de almacenamiento de energía y utilizarse en ordenadores, dispositivos portátiles o vehículos eléctricos, por ejemplo.

Se estima que al año se desechan entorno a 6,6 billones de filtros, una cifra bastante considerable. Al quemar el principal componente de las colillas de cigarro mediante una técnica denominada pirólisis se obtiene carbono, un material que se usa para poder almacenar energía.

Pero esto no es todo, al reciclar las colillas de cigarro se puede incrementar el rendimiento de los supercondensadores ya que se ha demostrado que el producto extraído de ellas a base de carbono es capaz de almacenar más cantidad de energía que el carbono disponible comercialmente gracias a una serie de pequeños poros que aporta el acetato de celulosa.

Esto supondría un gran avance en la fabricación de acumuladores de energía y no sólo eso, sino que también se podría reducir considerablemente las toneladas de residuos generadas por las colillas de cigarro. Suena muy bien, ¿verdad?.

Tira una colilla de cigarro para que crezca una planta

greenbutts, colillas de cigarro con semillas y biodegradables

Otra iniciativa desarrollada para evitar la contaminación que producen las colillas de cigarro y el alto presupuesto que se invierte en limpiar las ciudades se llama Greenbutts. Se trata de fabricar filtros biodegradables hechos de cáñamo y algodón y en su interior insertar una semilla.

El material con el que están compuestas las colillas facilitaría el crecimiento del tallo, por lo que si la colilla entra en contacto con un entorno favorable podría crecer una planta. ¿Una buena solución para reforestar el planeta? Yo creo que sí, sólo falta que las grandes marcas de tabaco incorporen este tipo de filtros a los cigarrillos.

Además de estas nuevas formas de vida para los residuos del tabaco, éstos también se utilizan para reciclar papel con el que se envuelve la colilla, abono natural con la ceniza y con los filtros elementos plásticos como carcasas de bolígrafos.

Desde luego son muchos los materiales que se pueden sacar de una cosa tan insignificante y a la vez tan contaminante como son las colillas de los cigarros, aunque está claro que la mejor manera de evitar la contaminación sería dejar de fumar y utilizar las plantas de tabaco para generar combustible para los aviones, por ejemplo.

Y tú, ¿qué haces con la colilla de tu cigarrillo? ¿Conoces otros usos que se le pueden dar a este tipo de residuos?

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