Arriesgar la vida en Raqqa para mostrar al mundo la realidad de la vida en uno de los bastiones del grupo yihadista Estado Islámico. Eso es lo que ha hecho una valiente mujer siria, que con una cámara oculta bajo el burka ha grabado unas imágenes que revolucionaron la red.

Cuando lo escuché corrí a buscar ese video sin saber realmente lo que iba a encontrar. Ya solo la situación de que sea una mujer quien se atreva a esconderse una cámara debajo de un burka me resultó impactante, pero comprobar la dureza del día a día en esta ciudad siria lo ha sido aún más.

Este documento, del que se han hecho ya eco portales internacionales como el del diario Clarín, o algunos medios nacionales como La Vanguardia o La Sexta, fue posible gracias a la colaboración de una mujer de Raqqa con el canal francés de noticias France 2.

La vida en Raqqa

El video comienza con un paseo por las calles de Raqqa, en las que se ve a numerosos hombres cargando pistolas y fusiles de asalto. El negro es el color que predomina en las calles, ya que el colorido que llame la atención no es algo que se lleve bien con las estrictas normas basadas en la Sharia, impuestas por ISIS (las siglas de Estado Islámico en inglés).

Impacta aún más cuando en un momento del recorrido por la ciudad la cámara graba a una mujer, tapada de la cabeza a los pies con un riguroso burka negro, que lleva de la mano a un niño camino de un parque infantil mientras que en el otro brazo porta un Kalashnikov. Ella es una de los miembros de Jansaa, la brigada integrada por las mujeres fieles all Estado Islámico.

La parte más tensa, o que por lo menos a mí más me estremeció, es cuando dos hombres llaman la atención de la protagonista del video grabado con cámara oculta en Raqqa por llevar un niqab (el velo que cubre el rostro de las mujeres del Islam) demasiado transparente.

  • Tienes que comportarte mejor cuando estés en público – le dicen los hombres
  • ¿Por qué? – pregunta ella
  • Tienes que prestar atención cuando te cubras. Dios ama a las mujeres que se cubren bien.

Ante semejante respuesta, a la mujer no le queda más remedio que pedir disculpas y asegurar que eso no volverá a pasar. Supongo que en esos instantes a la protagonista se le helaría la sangre, pues si el hecho de llevar un velo demasiado claro ya es motivo de reprimenda en Raqqa, si llegan a descubrir la verdadera intención de la mujer el castigo podría haber sido desproporcionado.

Y es que la ciudad siria ha perdido todo ápice de humanidad. No hay música en las calles, no hay risas, nadie juega ni bebe, todo debido a la estricta ley de conducta impuesta por ISIS. Los habitantes de Raqqa, y en especial las mujeres, llevan sufriendo esto desde el mes de marzo, cuando los milicianos del Estado Islámico expulsaron a los partidarios d el régimen de Bashar Al-Asad.

Mujer y francesa

En la última parte del video la reportera francesa entra en un locutorio femenino, donde varias mujeres hablan en perfecto francés con sus familias. “No voy a volver, mamá, te lo digo en serio. Métete en la cabeza que no voy a volver”, asegura una de ellas, “Todo lo que ves por televisión es falso, exagerado”. Su acento francés es tan bueno porque son algunas de las 150 francesas que han viajado a Siria para vivir en el Califato.

Lo cierto es que el movimiento yihadista cuenta con númerosos adeptos dentro del continente europeo. Francia, por sus relaciones migratorias, es uno de los países donde el Estado Islámico cuenta con mayor número de simpatizantes. De hecho una encuesta elaborada por ICM Research situaba en el 28 % el número de jóvenes franceses entre 18 y 24 años que apoyan a los terroristas.

Realmente parece increíble que alguien, hombre o mujer, quiera vivir en una ciudad como Raqqa, pero es algo que está ocurriendo ahora mismo, y que no parece que vaya a parar. ¿Qué creéis vosotros que puede llevar a alguien a viajar a un lugar así, aceptando todo lo que conlleva?