Es curioso como, a veces, las innovaciones más sencillas, útiles y necesarias son las últimas que se nos ocurrirían. Es el caso, por ejemplo, de ponerle un palo a un caramelo – Enric Bernat se hizo de oro cuando lo lanzó al mercado por primera vez en 1958 por una peseta – o de insertarle un palo a un trapo de limpiar – Manuel Jalón Corominas vendió tres millones de fregonas en 1965.

Y es que no todos los grandes (y sobre todo rentables) inventos tienen que ser complejas máquinas de ingeniería fruto de mentes brillantes. Otro ejemplo lo tenemos en el paraguas. ¿Quién no ha llegado a casa y no ha sabido dónde ponerlo para que no chorreara? ¿A quién no se le ha roto alguno por la mitad al llegar una ráfaga de aire mas fuerte de la cuenta?

A todos nos ha pasado, pero a nadie se le ha ocurrido una manera de solucionarlo. Y ojo, el paraguas no es, como los que os he comentando anteriormente, un invento con 50 años. El paraguas fue inventado en China alrededor del siglo XI antes de Cristo. Casi nada, ¿verdad?

El paraguas - Nuevo diseño

El paraguas, reinventado 33 siglos después.

H-Conceptuna empresa japonesa, y más concretamente Hiroshi Kajimoto, han diseñado en el último año lo que parece ser un paraguas que no se enfrenta a los clásicos problemas que hablábamos antes. Se trata, simplemente, de un paraguas que se abre al revés y tiene un pequeño refuerzo en su parte superior. Lo han llamado UnBrella, y vemos que apuestan por la sencillez tanto en las modificiaciones del diseño tradicional como en el nombre, en el cual se han limitado a sustituir la ”m” por una ”n”.

Os pongo una lista de las ventajas de este nuevo paraguas frente al tradicional:

  • Se puede mantener de pie una vez plegado
  • Resistencia al viento muy superior al anterior.
  • Nuevo y revolucionario diseño (bueno, esta ventaja es algo subjetiva)
  • No gotea una vez cerrado (la superficie húmeda queda hacia adentro)

¿Desventajas? Sólo una: te costará 80 perolos ser el más fashion de tu barrio cuando llueva. Cosas peores vemos todos los días, ¿no?

Como una imagen vale más que mil palabras, en este vídeo lo podéis ver en acción.

Lo cierto es que, si lo pensamos bien, crear un gran invento puede ser tan simple como coger algo ya inventado, ver que problemas o desventajas presenta e intentar solucionarlas o al menos mejorarlas. Tendremos aún que esperar un poco para ver si este nuevo diseño cuaja en Occidente o se queda en otra muestra de la inagotable creatividad nipona. ¿Tú que crees?

¿Se te ocurre algún otro tipo de mejora simple que pueda revolucionar algún invento? Si es así, te recomiendo que no nos la cuentes, si no que vayas corriendo a patentarla ya que quizás te hagas de oro ;-).

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Fotos vía: teinspira