*Actualización al final del post

En No Sólo Tendencias nos gustan los proyectos innovadores (creo que se nota bastante), pero si además estos ayudan a mejorar la calidad de vida, mejor que mejor. Y, SignAloud, el proyecto del que trata este post, intenta esto.

Al igual que ya lo hacen Sesame, el smartphone que funciona sin tocarlo específico para personas con movilidad reducida, o Gaido, una plataforma que trata de hacer la vida más fácil a personas con TEA (Trastornos del Espectro Autista). Inventos de los que ya os hemos hablado y a los que nos encanta poder dar difusión.

SignAloud te facilita la comunicación

Cada día la tecnología aporta una nueva función o forma de empleo que nos hace la vida un poquito más fácil. Pues ésta vez no va a ser menos.

La idea surgió en la Universidad de Washington, donde dos estudiantes, Navid Azodi y Thomas Prior, decidieron unir sus mentes, emprender e innovar con el objetivo de crear algo que ayudara a resolver los problemas de la gente.

¿Qué problema trataron de resolver? La comunicación de personas sordomudas con aquellas que no entienden o no conocen el lenguaje de signos, de forma instantánea y ergonómica.

Navid y Thomas mejorando SignAloud

Para conseguirlo han creado unos guantes, llamados SignAloud, que funcionan mediante sensores de movimiento que detectan las señas realizadas por la persona, envían la información mediante Bluetooth a un ordenador y éste la traduce a lenguaje escrito y oral.

Pero ellos no se quieren quedar ahí, si no que pretenden transmitir la traducción a través de smartphones, es decir, hacer su uso más fácil, práctico y, sobre todo, cómodo para el usuario. Porque claro, llevar el ordenador a cuestas a todos lados para poder comunicarte como que no es muy cómodo, ¿no?

Eso si, ahora mismo los guantes SignAloud solo son un prototipo y únicamente reconocen el lenguaje de signos norteamericano, pero no se excluye la posibilidad de llevarlo a todos los demás idiomas.

Y, para que veáis cómo funcionan, os dejo un vídeo donde Navid y Thomas nos muestran un ejemplo de su uso.

Ya existía vida antes de SignAloud

A pesar de que la idea es muy buena e innovadora, estos dos estudiantes no fueron los primeros en diseñarla.

En capítulos anteriores, allá por el 2014, una estudiante saudí, Hadeel Ayoub, creó unos guantes para que su sobrina, que padece autismo y solo se comunicaba por el lenguaje de signos, pudiera comunicarse con todo el mundo sin problemas.

Los guantes diseñados por Hadeel, llamados SignLanguageGlove, traducen el lenguaje de signos a texto y transfiere la información a un pequeño display implantado en los mismos guantes.

En la última versión del prototipo, quiso ir más allá, así que diseñó un software que conseguía traducir el mensaje a voz, facilitando aún más la comunicación a sus usuarios.Guantes Sign Language Glove

Asimismo, tienen una gran ventaja con respecto a los SignAloud, y es que éstos no necesitan de un ordenador para poder transmitir el mensaje, si no que éste pasa directamente a la pantalla de display de los guantes.

Hadeel, al igual que Navid y Thomas, quiere poder trasladar el mensaje directamente a Smartphone o Tablets y hacerlo multilenguaje.

ACTUALIZACIÓN

Los guantes SignAloud, aún siguen en fase de prototipo y sus creadores aún están desarrollando el invento. Eso sí, han ganado el premio Lemelson-MIT Estudiante y han recibido 10.000 dólares por la creación de estos guantes. Lo que les ayudará a seguir con este gran proyecto.

Por otra parte, los guantes SignLanguageGlove de Hadeel, están un poco más avanzados y ya los ha presentado en varias ferias tecnológicas. Según prevé, puede que para 2018 salgan a la venta. ¿Lo conseguirá? Esperamos que sí y poder contároslo por aquí 🙂

A mi me parece una pasada este modelo de inventos, los que mejoran y facilitan la vida de personas con algún tipo de discapacidad o problema, sobre todo, porque son a quién más falta les hace y donde menos se innova, ¿no crees?

Si a ti también te parece una gran idea, ya sabes, que mejor que darle difusión y que se hable de ella, porque como digo siempre, compartir es sonreír 😉

Fotos: Washington.edu y Gizmodo.