Seguramente has visto por televisión los repetidos casos de personas negras que han muerto a manos de policías en América.

Uno de los casos que más transcendió fue el de un hombre de 50 años, Walter Scott, al que un policía da el alto porque lleva rota la luz de un faro del coche, le pide la documentación y al no llevarla, este sale huyendo. Tras unos metros de persecución el policía dispara por la espalda a Walter acabando con su vida.

En una primera versión el policía cuenta que disparó porque el hombre intento agredirle y temió por su vida, pero unos días después salio a la luz un vídeo en el que se ve como el policía dispara a Walter por la espalda cuando corría tras él. Comprobando con esto que ni le agredió, ni mucho menos iba armado, y lo más indignante, se escucha al policía como le decía, ya derrumbado en el suelo, que ponga los brazos sobre la espalda.

Esta simple frase hoy toma para mi todo el sentido del mundo, al escuchar la charla TEDx, de Clint Smith, en la que nos habla de como criar a un niño negro en América.

El racismo mata la infancia de un niño negro

Clint Smith habla de racismo

Clint Smith habla de un término que despertó en mi angustia al escucharlo; plenamente humano. ¿Quién es percibido cómo plenamente humano? ¿Quién decide quitar la vida a otra persona humana sin más?, ¿no somos todos humanos desde el mismo momento en que nacemos? La respuesta más evidente tal vez sea que sí, pero la realidad dista mucho de lo que decimos.

Él cuenta que su infancia estuvo marcada por las reglas que su padre le imponía, esas reglas que como niño no entiendes y de las que quieres huir, pero que ahora, tras acontecimientos como estos asesinatos injustos, con la sombra del racismo tras ellos, cobran sentido.

No somos consciente de hasta que dramático punto influye el racismo en la vida de un niño negro.

Recuerda que cuando era niño y tenía 12 años estaba jugando con sus amigos blancos con pistolas de agua en mitad de la noche, escondidos entre los coches, sólo disfrutando de un juego de niños. Cuando su padre se acercó a él lo cogió del brazo y lo llevó a casa de una manera algo brusca, para decirle:

“Hijo, lo siento.pero no puedes comportarte como tus amigos blancos. No puedes fingir que disparas armas de fuego.No puedes corretear en la oscuridad. Y no puedes esconderte detrás de nada que no sean tus propios dientes”.

Con lágrimas en los ojos, comenta, que estas advertencias fueron continuas en su vida, mantén siempre las manos donde puedan verlas, no te muevas demasiado rápido, quítate la capucha cuando se pone el sol”. Y entiende la angustia que debía sentir su padre para intentar mantenerlos con vida.

Pues el color de la piel, se sigue viendo como algo que hay que temer o como bien dice en esta otra frase que me marcó:

 El sesgo implícito de alguien podría ser la razón por la que mañana no vas a despertar

La mayoría de los niños negros de América crecen con esta manera de ver la vida, sabiendo que seguir las normas es la única manera de mantenerse con vida.

Triste realidad de la que todos tenemos un cachito de culpa. Todos debemos empezar a ser conscientes de que otro mundo sin racismo es posible, y el cambio no está lejos, el cambio debe empezar por cada uno de nosotros, y no mañana sino hoy.

Si aún no he removido tu consciencia del todo las palabras de Clint Smith lo harán, mira y verás.

Construyamos un mundo donde todos seamos plenamente humanos.

Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, o su origen, o su religión – Nelson Mandela

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Fotos vía: imagui