Tras las vacaciones, ya sea en casa o en alguna ciudad española o país ajeno, hemos visto muchas cosas que puede que nos hayan resultado curiosas. Pero sin duda el placer de viajar sigue ahí, eso es algo que Sinéad Burke quiere también.

¿Y por qué ella no puede disfrutarlo? Muy sencillo, porque el mundo no está preparado para que sea accesible a todas las personas que hay en el planeta.

Sinéad Burke también merece unas vacaciones respetables

Claro, te habrás quedado anonadado/a pensando: ¿pero por qué no van a respetar a Sinéad?

Bien, voy a ir al grano, Sinéad Burke padece acondoplasia, por lo que para ella muchas tareas del día a día, fuera de su casa, es difícil llevarlas a cabo.

fotografía Sinéad Burke post

Por eso el pasado marzo de este año 2017, dio un TED Talk maravilloso en New York City en el que explicaba cómo se sentía cada vez que viajaba, por ejemplo en los aseos de un aeropuerto.

Algo que para nosotros es tan sencillo como entrar dentro de nuestro cubículo, para ella es una tarea tremendamente complicada ya que no llega al pestillo, por eso ha encontrado 3 posibles soluciones:

  1. Utilizar la papelera como tarima para llegar al pestillo, con peligro no solo de caer, si no de ser muy poco higiénico
  2. Alargar el brazo con su iPhone en mano para aporrear el pestillo, lo que imaginas como dejará el teléfono móvil
  3. Pedirle a alguien que se quede frente a la puerta un momento para que nadie abra

Y por un lado pensarás “bueno, se puede solucionar”. Pero seamos realistas, son soluciones embarazosas y que no hacen más que señalar que la apariencia de alguien como Sinéad es un problema, cuando no lo es o no debería serlo.

Fue en ese momento cuando yo misma dije en voz alta:

¿Pero y qué pasa con los baños habilitados para personas con discapacidad?

foto Sinéad Burke post

Y Burke parecía haberme escuchado cuando en su discurso siguió diciendo que aunque ese baño estaba acondicionado para que ella llegase al pestillo, a lavarse las manos, a mirarse en el espejo… El inodoro está más alto que en otros cuartos de baño, ya que está pensando para personas en silla de ruedas.

Por lo que nos deja ante la siguiente pregunta.:

¿Cuándo contempla el diseño a alguien como Sinéad Burke?

Pues desgraciadamente el diseño que “acreditamos” para personas como Sinéad, lo excusamos con las tallas infantiles y como ella misma bien dice, en la voluntad de los demás.

Pero es que Burke ya no es una niña, es una mujer que quiere llevar ropa elegante y profesional, que se merece entrar en los sitios y no necesitar la ayuda de otros para poder pedir un café porque el mostrador está muy alto.

Lo que más rabia me da, es que yo misma no me había dado cuenta de todo esto.

Es importante abrir los ojos ante la necesidad de un cambio

Como siempre, las colaboraciones realistas son las más importantes, quizás no podamos cambiar un aeropuerto pero sí mirarlo de una manera distinta y, sobre todo, dejar de victimizar a personas como Sinéad, ya que no es lo que necesitan.

Lo que necesitan es que estemos con ellos firmes, en esta lucha por volver accesibles todas las instalaciones.

Así que ese debe ser nuestro granito de arena y quien sabe, quizás el día de mañana, si por casualidad montamos un local alguno de nosotros/as tengamos en mente esta perspectiva.

Ahora, dejaré que Sinéad Burke te explique el resto:

¡Espero que te haya gustado! Ya tenía ganas yo de escribirte de nuevo tras las vacaciones, así que déjame en los comentarios si entiendes lo que pide Sinéad o has vivido alguna situación parecida. Y, por si te has quedado con ganas de conocer a personas así de valientes, te animo a leer sobre Ivan Coyote.

Y es que ya se sabe… ¡No te acostarás sin compartir una noticia más!

Imágenes: Irish Times