¿Quién no ha ido por la calle alguna vez andando al compás de una canción que canta o simplemente piensa? Lo de tener una banda sonora que nos acompañe en nuestra vida es algo que yo creo que todo el mundo ha tenido que apetecerle en alguna ocasión.

Si voy más despacio y con los hombros caídos es que me ha dejado la novia o me han echado del trabajo. Venga canción triste que hoy lo que quiero es llorar en soledad.

Si voy rápido, saltando y sonriendo es que me han subido el sueldo o me he enamorado. Venga música cargada de felicidad que el día acaba de comenzar.

Pero, ¿cómo te imaginas que podría acompañar a una persona esta canción que pongo a continuación y que se llama Walking City?

Si no eres capaz de imaginarlo no pasa nada. Lo cierto es que no te voy a mostrar cómo acompañaría a una persona. Te voy a enseñar un vídeo que me mandó hace poco una amiga y que, aunque tiene cierto rollo hipnotizador, yo os juro que no llego a pillarle el gustillo del todo. A ver a ti que te parece.

¿Cómo lo ves? ¿Has llegado al final? Pues si no sabes muy bien qué significa te dejo con la explicación que he visto que le dan al vídeo:

Hace referencia a las visiones utópicas de la arquitectura en 1960. Walking City es una escultura que se mueve lentamente. El lenguaje de los materiales nos muestra la transformación de la arquitectura como una ciudad nómada que anda adaptándose al ambiente que se encuentra.

¿What? Yo os voy a ser sinceros: cierto que tiene su rollo ver cómo la escultura pasa de tener forma de hombre a erizo, fantasma o bloque cuadrado de hormigón a la vez que va marcando el ritmo de la música.

Además, sí veo claro cómo quieren enseñarnos diferentes tipos de arquitectura a la vez que varían el nivel de intensidad de los bajos de la canción cuanto más voluminosa es la escultura. Sin embargo, yo creo que este vídeo es, sin ninguna duda, para verlo fumado.

Entre la música y las formas psicodélicas que tiene la escultura en momentos determinados a mí me ha dado una paranoia mental interesante y mira que estoy en perfectas condiciones. Además, un poquito largo eso de 7 minutos, ¿no? Con 2 o 3 creo que va sobrado. ¿Cómo lo ves tú?

Por el momento me voy a quedar con lo currado que está el vídeo en temas de diseño y montaje y con el plan de ver lo que me transmite cuando vaya un poquito ¨tocado¨.

Y ya que la cosa va de vídeos raros con música extraña te dejo con otro del estilo por si te quedas con ganas de más. Seguro que te gusta.

¿Eres de los míos o vas en contra de mis palabras? Cuéntame en los comentarios a ver si le pillamos el gustillo al vídeo de las narices y ya de paso, ¡No te olvides de compartir!