Seguro que has escuchado hablar de Dropbox y la famosa nube. ¿Sabes cómo empezó todo? No te pierdas este post.

¿Te imaginas llegar a la reunión de tu vida y olvidar todo el trabajo que has hecho durante meses? Se te eriza el vello de pensarlo, ¿eh?…Pues algo así le ocurrió a Drew Houston hace doce años cuando viajaba desde Boston hasta Nueva York.

Esta imagen muestra a un chico de espaldas haciendo autostop, para representar el viaje del creador de Dropbox.

Algunos avances tecnológicos penetran de tal manera en nuestra sociedad que nos olvidamos totalmente de cómo era el cuento antes de que Caperucita llevase un spray en el bolso.

Lo cierto es que, en el año 2006, estábamos tan preocupados reduciendo el tamaño del almacenamiento de datos que no pensábamos que existiese la remota posibilidad de tener acceso a los datos desde cualquier punto del mapa.

Esta imagen muestra a un hombre mordiendo un teclado a modo de estancamiento de la tecnología cuando surgió Dropbox.

Sin embargo, un joven estadounidense revolucionaría una vez más la forma de concebir Internet sin ni siquiera sospecharlo. Atendiendo a su despiste, surgió en él la necesidad imperiosa de solucionar el problema que no solo le afectaba a él, sino a miles de personas que, como él, se unieron al tren de las nuevas tecnologías.

El código del dinero

Esta imagen muestra una esfera con código binario representando las primeras líneas de código que escribió el creador de Dropbox.

Después de desarrollar su humilde aportación a un mundo sin despistes, trazando en papel la línea de código que seguiría, decidió presentar su proyecto de Dropbox en la cuna de los grandes; Silicon Valley, a través del famoso programa Y Combinator.

Fue un vídeo de apenas un minuto de duración lo que hizo a Houston dejar su puesto de candidato, para convertirse en participante directo del programa.


Un toque de humor junto a algunos guiños a los grandes del momento en el mundo tecnológico fueron suficientes para demostrar que Dropbox era el nuevo mesías de Internet, a pesar del rechazo de un pequeño porcentaje de los evaluadores.

De la invención a la inversión

Houston no podía comenzar el proyecto Dropbox sin un cofundador o, por lo menos, esas fueron las reglas que dictaminaron para poder continuar en el programa que le llevaría al éxito.

Así fue como conoció a un estudiante a punto de finalizar la carrera que decidió unirse a su idea, Arash. Juntos trabajaron de sol a sol durante los tres meses que duraba el programa hasta conseguir dar forma a otra de las vertientes de Internet imprescindibles con las que hoy contamos.

Esta imagen muestra al primer inversor en Dropbox en una conferencia.

Finalmente, un inversor de los tantos que tuvieron la oportunidad de conocer en primicia el proyecto, Michael Moritz, dio luz verde a Dropbox en 2007.

Dropbox y el Growth Hacking

Esta imagen representa el Growth Hacking que contempla estrategias que nos han ayudado en la actualidad como hizo Dropbox.

Aunque pueda parecer que es un concepto reciente, el Growth Hacking no es más que la eficiencia llevada al crecimiento de una empresa.

Lo prohibido, lo oculto, todo aquello que nos causa desvelo por las noches es aquello que se convierte en nuestra musa.

Quizás fue la espera que mantuvieron en la compañía para lanzar el producto o su manera de expandirse utilizando el modelo freemium o incluso el auge de las redes sociales y estrategias de fidelización y captación como la de obtención de espacio a través de compartir la aplicación con amigos.

Steve Jobs, CEO de Apple, quiso comprar Dropbox, pero tuvo que conformarse con ser, solo por aquella vez, el segundo plato ofreciendo un pobre y escaso servicio llamado iCloud.

Cualquiera de esas estrategias o el conjunto de ellas pudo llevar a la fama y suponer el crecimiento real de Dropbox.

Aquí viene el Marta’s time

Las grandes ideas vienen de la forma más inesperada.

Google ya tenía previsto en sus objetivos conseguir algo así. No se puede decir que fuera por falta de dinero, ni siquiera por falta de recursos, pero sin querer pasaron a ser la imitación de Dropbox.


No siempre lo primero es lo mejor, está claro, pero marca la diferencia y las pautas a seguir por el resto.
Por eso, si no eres el primero, tal vez tengas que preguntarte cómo se ha hecho, en lugar de qué se hecho, pues el fallo no está en ser el segundo, sino en hacer lo que todo el mundo hace.

Esta imagen muestra el ojo de un personaje de avatar representando la originalidad del primero que inventa algo como Dropbox.

Y tú, ¿has tenido algún despiste estos días que quieras contarme? Puedes hacerlo abajo en los comentarios, o simplemente compartir este post como propuso Dropbox a sus clientes en un inicio. Lo que sí espero es que hayas disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo.

El mayor crimen que existe es la ausencia de curiosidad por descubrir el mundo que nos rodea.

Fuentes: Maestros del WebDropboxBusiness Insider, Imágenes: Google