Las supersticiones más extrañas 21

No todo son tréboles de cuatro hojas

El número 13 da mala suerte, la pata de conejo buena… hay supersticiones comunes de las que seguramente no sepas el origen pero que forman parte de nuestra vida diaria y a veces, incluso aunque no nos definamos como supersticiosos, nos tomamos como si fueran un dogma, una ciencia.

Hay otras creencias, sin embargo, que nos parecen de lo más surrealistas, aunque seguramente sea porque no las tenemos tan asumidas como las que forman parte de nuestro día a día.

Supersticiones en el mundo

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Ni se te ocurra mascar chicle en Turquía de noche

Aquí no se libra nadie. Habrá países más supersticiosos que otros pero la creencia en que un objeto o comportamiento determinado puede dar buena o mala suerte, es un “mal” compartido en el mundo entero.

En China:

Se llevan la palma. En el gigante oriental todo tiene un significado más allá: los números, los colores, los gestos. Una de las creencias más arraigadas es que el número de la mala suerte es el 4 porque su pronunciación en chino es muy parecida a la de la palabra “muerte”.

Rumanía:

Otro país a la cabeza de los más supersticiosos es Rumanía. Prácticamente todo lo que hagas te va a dar buena o mala suerte, pero una de las creencias que más nos ha gustado es la que tiene que ver con el maltrato animal.

Si pegas a los animales, tendrás bebés peludos. Jajaja, nos gusta 🙂

Rusia:

También tiende a la superstición con creencias como que un ramo que contenga un número de flores impar es símbolo de muerte, o que si tu coche, casa o tú mismo te ves “señalado” por las heces de un pajarillo, significa que vas a tener suerte en el terreno de lo económico. El que no se consuela es porque no quiere…

Inglaterra:

Algunas supersticiones se han perdido con el paso del tiempo, y casi que nos da hasta pena. En la Inglaterra Medieval, las mujeres llevaban bellotas en los bolsillos para parecer siempre jóvenes, los hombre no comían ensalada para no quedarse estériles, y a los recién nacidos los pasaban por la corteza de un queso para que fueran afortunados.

Otras supersticiones:

En Siria se prohibió el uso del yo-yo porque se cree que traerá sequía. En Corea del Sur todos los ventiladores llevan temporizador porque piensan, incluso los médicos, que si duermes con él encendido, directamente te mueres.

Los japoneses esconden los pulgares cuando pasan por un cementerio porque ese dedo es el “dedo paternal” y de este modo protegen a sus progenitores de la muerte.

Y una de las mejores es la superstición turca: nadie come chicle por la noche porque se cree que hacerlo es como estar mascando carne de difuntos. Aaarrrggghhh.

Superstición en los juegos de azar:

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All-in a la naranja

Si hay unos lugares en el mundo donde las supersticiones están en su hábitat natural, son los casinos. Los amuletos forman parte de la decoración y hay multitud de creencias sobre cómo atraer a la suerte, algunas sin ningún sentido real y otras que tienen más lógica.

Por ejemplo, está establecido que en una mesa donde se juegue con cartas, se pueden cruzar los dedos pero no las piernas porque da mala suerte. Por otro lado, los jugadores de las tragaperras tocan los asientos antes de ponerse a jugar para ver si están calientes; sólo jugarán si ha habido alguien que haya calentado la silla antes, ya que creen que los premios caen cuantas más vueltas hayan dado los tambores de la máquina.

En los juegos de ruleta, más que una superstición, existe la creencia de que hay que apostar a los números que llevan rato sin salir. Lógico, ¿no? Pues no. Da igual que sea una ruleta virtual que una de toda la vida, el mecanismo es el mismo: siempre hay las mismas posibilidades de que salga un número en una tirada que en otra.

Las reglas del blackjack son algo más complejas que las de la ruleta y las tragaperras porque no influye sólo el azar –suerte- sino que hay estrategias a seguir, por lo que los profesionales de este juego son muy metódicos y muy… maniáticos. Está muy mal visto que alguien se siente en la mesa en medio de una partida porque rompe el “flujo sagrado” (se llama así de verdad: sacred flow) y se cree que las cartas ya no van a salir bien. Otra norma, que está muy bien, es que no se puede insultar al crupier porque la mala suerte se volverá contra ti.

En el póquer la suerte se la busca cada uno de manera un poco más personal, aunque se han llegado a instaurar rituales por imitación. El profesional Johnny Chan ganó las Series Mundiales de Póquer dos años consecutivos y en la mesa siempre tenía una naranja que le acompañaba. Otros jugadores empezaron a llevar fruta a la mesa como amuleto aunque, en realidad, Chan se llevaba la naranja para olerla y que no le molestase el olor a humo que entonces había en los casinos.

Los deportistas: ¿supersticiones? ¿Manías?

Con las supersticiones de los deportistas podríamos escribir una enciclopedia. Hay gente absolutamente para todo. Mientras que las creencias de los casinos forman parte de las normas no escritas de los mismos, en el deporte la superstición es muy personal y cada uno tiene su propio ritual.

Los primeros tomos de nuestra enciclopedia estarían dedicados a Rafa Nadal, que tiene para escribir un libro.

Pero no es el único…

  1. Su colega, la tenista Serena Williams, utiliza los mismos calcetines durante todo el torneo.
  2. El golfista Tiger Woods siempre va de rojo en las finales que juega en domingo.
  3. El nadador Michael Phelps agita los brazos tres veces antes de lanzarse a la piscina.
  4. En sus días de NBA, la pareja de Khloe Kardashian, Lamar Odom, desayunaba golosinas los días de partido.
  5. Y el jugador de fútbol americano John Henderson llegaba al extremo de pedir a sus entrenadores que le soltasen unos sopapos antes de salir al campo, porque se ve que le daba suerte…

Son muchas las supersticiones que tenemos y vemos cada día, ¿crees en las supersticiones? Si tienes alguna cuéntanosla 🙂

Imagen | etceter