Si os dais cuenta ahora todo el mundo empieza a reaccionar y de un día para otro parece que empresas que nunca habían hablado de cambio climático, ni de ser sostenibles, empiezan a subirse al carro, al menos publicitariamente, haciéndonos ver que debemos ser sostenibles.

Quizás haya sido el coraje de unos adolescentes que se han dado cuenta que sus padres se están cargando el mundo donde tendrán que vivir ellos. Y al empezar con el movimiento #fridayforfuture han llegado a tocar la conciencia de muchos adultos, que hasta ahora miraban para otra parte o incluso pagaban lobbys para poder decir que no era verdad lo del cambio climático.

Hace tiempo que hay muchas iniciativas que respaldan el cambiar el foco de crecimiento por un foco más sostenible, pero nadie les ha hecho mucho caso. Algunos ejemplos de estas iniciativas son la de economía del bien común, de la que ya hemos hablado algunas veces, y la certificación B corp que invitan voluntariamente a la empresas, ciudades y países a regirse por otros objetivos que no sea crecimiento, dinero, y competitividad. Pero como ya habrás imaginado no han conseguido todo el éxito que necesitan. Esperemos que ahora sí.

Siempre he comentado que hasta que los países o gobiernos no abracen realmente este tipo de iniciativas no iremos a ningún sitio, y pocos gobiernos se atreven a ir contra los coches, aviones, barcos o fábricas que son los más contaminantes. Quizás es un pensamiento demasiado inocente pero igual que la empresas reciben incentivos fiscales por hacer ciertas cosas como innovar, contratar, etc.

Sí los gobiernos incentivaran aquellas empresas por el bien que hacen al planeta, probablemente todas esas empresas que hacen ingenierías financieras para pagar menos impuestos encontrarían en esto una forma de ahorro fiscal y empezarían a hacer más por el planeta y el bien de la humanidad, además se empezaría a publicitar vanagloriándose de lo bien que lo hacen. Con que solo una empresa fuerte de cada sector lo hiciera y lo comunicara correctamente, arrastraría al resto.

Pues bien, cada vez queda menos tiempo para que todos empecemos a arrimar el hombro, incluso las personas que siempre renegaron. Porque hay un país que ha decido marcar el paso y ser de los primeros que apueste por objetivos sostenibles y sociales por encima del crecimiento económico que marca el calendario de casi todos los países y empresas. Y no estoy hablando del famoso y extraño país que lleva año basando su economía en el índice de la felicidad, Bután. Sino de un país desarrollado, que le va bien y que no sería precisamente un país que necesita cambiar para mejorar.

Estamos hablando de Nueva Zelanda, hace pocas semanas su primera ministra, Jacinda Ardern, del partido socialista, ha decidido que los presupuestos de este año sean los primeros basados en el bienestar de la gente en su país por encima de los indicadores económicos.

¿Qué significa esto? pues que en vez de basar todo en la inflación, el PIB, la deuda, etc. Todo ahora se centrará en estudiar al pobreza infantil, la indigencia, la violencia doméstica, la salud mental, igualdad género y cómo no, la emergencia climática, entre otros. Es decir dirás que todo va bien o mal según los ratios que obtengamos de analizar estas áreas específica y sociales.

¿Cómo pretenden hacerlo?

Pues el ministerio de finanzas de Nueva Zelanda ha creado y usado una herramienta llamada «Marco de los estándares de vida», que usa una serie de parámetros como la identidad cultural, el medio ambiente, la vivienda, los ingresos, el consumo y las conexiones sociales. 

Además el estado ha acordado aumentar la deuda un 25% para poder financiar todo este nuevo presupuesto, no para pagar deudas de los bancos, no se si me voy explicando, y va hacer recortes en otras áreas que no tiene sentido seguir motivando desde el estado.

Nueva Zelanda es valiente 21

Parece que el trabajo de Paul James sobre los círculos de sostenibilidad en el que se están basando varias ciudades, empresas y países alrededor del mundo va calando y con esta nueva iniciativa de Nueva Zelanda empezará a llegar a muchas otras partes del mundo. No solo servirá de contagio sino que servirá de ejemplo y consolidará mejores prácticas para llevarlo a cabo.

Por esto, me parece que Nueva Zelanda es un país valiente y me genera bastante envidia. Que pena que tengan que ser valientes cuando nos jugamos tanto. Espero ver algún día esa valentía en mi país y mi ciudad, pero aquí estamos pendientes de pactos, independencias y otras cosas. ¿Y a tí qué te parece?