Coge todos los ratones y teclados que tengas en casa (seguro que tienes más de uno y más de dos) y tíralos a la basura. No estoy intentando quedarme contigo. Tampoco es que me haya bebido unas cervezas de más y esté desvariando. Es que cuando descubras TAP, vas a ver que ya no van a servirte para nada.

Un accesorio como TAP puede ser un gran avance en muchos sentidos. Te los vamos a contar todos para que juzgues si merece o no la pena y hagas caso a la primera línea que he escrito al respecto.

Periféricos por doquier

Altavoces, auriculares, webcams, joysticks, micrófonos, pen drives… cada vez son más los periféricos necesarios para hacer que nuestra experiencia ante un ordenador sea de lo más completa.

Es por ello que no estaría de más que los fabricantes enfocaran sus esfuerzos en resumir espacio y añadir más funcionalidades a un mismo accesorio. Aunque fuera a costa de pagar un mayor precio, evidentemente.

TAP nace como un wearable que transforma tu mano en un teclado y en un ratón allá donde estés.

tap wearable

TAP te va a molar

O, como mínimo, va a despertar tu curiosidad y tus ganas de probarlo.

La idea surgió a principios de 2016 en Pasadena. En ese entonces, el primer prototipo de TAP consistió en una tira de gomaespuma que se colocaba entre los dedos. A través de toques y diversas combinaciones de movimientos, este accesorio permitía escribir textos. Tras unos meses de pruebas y trabajo duro TAP fue evolucionando. De esta forma, fueron depurando y mejorando el aspecto y el diseño del wearable, hasta que ha conseguido por fin salir ya al mercado.

Esa tira de gomaespuma tan poco estética dio el paso a un nuevo diseño más cuidado, moderno y funcional. Pero, ante todo, más cómodo, ya que pasó a ser una serie de anillos conectados entre sí con sensores en su interior. 

Gracias a ellos, TAP puede usarse también como ratón al ser compatible con diversos sistemas operativos por Bluetooth y hasta con plataformas de realidad virtual como mando interactivo, contando con una autonomía de hasta 8 horas con una sola carga. ¿A que suena tentador?

Sus sensores detectan las diferencias entre si movemos un dedo, realizamos un toque o hacemos un gesto concreto. Todas estas posibilidades serían traducidas por TAP en una acción determinada que correspondiera a su equivalente sobre un teclado, un ratón o sobre alguna interfaz de usuario que fuera compatible.

El reto… aprender a usarlo

A menudo las explicaciones resultan sumamente fáciles. Pero como dice el refrán, del dicho al hecho… hay un trecho. Y éste es el caso del funcionamiento de TAP.

El toque de un dedo sobre una mesa, pared o sobre nuestra pierna, representaría una vocal. La combinación de dos o más dedos crearían el resto de las consonantes. Esto hace que se tarde casi una hora en aprender los conceptos básicos que permiten el uso del dispositivo.

Lo cierto es que se me hace raro pensar que próximamente vayamos todos dando golpecitos para contestar whatsapps, escribir correos o hacer llamadas. Por otra parte, no es atractivo que la movilidad de nuestra mano se vea reducida para realizar otras actividades a su vez. Y como remate, tampoco creo en absoluto que sea más rápido que escribir sobre un teclado.

No quiero ser un cenizo que vende la moto y luego raja de ella. Pero igual que digo lo bueno (seguramente abrirá las puertas a grandes ideas innovadoras), podría mejorar en algunos aspectos. ¿Qué piensas tú de TAP? ¿Te gustaría probarlo? Pues ya está disponible en su web a una precio de 149,99 dólares.

 

Fuente: TAP