Imagínate por un instante que acabas de recibir la noticia de que tan sólo te quedan unos meses o incluso unos días de vida. Nada puedes hacer para evitarlo y lo peor de todo, el proceso de degeneración de tu cuerpo no será ni agradable ni indoloro. ¿Estarías dispuesto a poner fin a tu vida por tus propios medios? Si crees que sí, ¿cuál crees que sería el método que utilizarías para hacerlo?

Aunque ya de por sí pensar en esta situación no es una cosa que a la mayoría nos guste, es probable que muchos dijeseis que recurriríais a métodos más tradicionales como tomarse un bote de pastillas, tirarse desde un puente o cortarse las venas.

Sin embargo, ¿qué me dirías si te ofrezco la posibilidad de vivir una de las experiencias más emocionantes de tu vida paso previo al descanso eterno? No contestes todavía, sigamos leyendo y al final tomas la decisión.

La montaña rusa de la euthanasia, una atracción polémica

Aunque pueda parecer un tanto extraño y hasta una broma esto de ¨montaña rusa de la euthanasia¨, lo cierto es que es un proyecto real diseñado por Julijonas Urbonas, un chico lituano que tiene pinta de ser un tanto especial y que decidió volver a juntar, aunque de una forma diferente, dos palabras que tanto a gustado mezclar a lo largo de la historia a la humanidad como son ¨diversión¨ y ¨muerte¨.

Una idea peculiar que vino a la cabeza de este chico tras sus estudios en la Royal College of Art de Londres y seguramente tras comentarios como los realizados por el presidente de la empresa Philadelphia Toboggan Coaster:

«Lo último en montañas rusas será esa a la que se suban 24 personas y vuelvan todas muertas»

¿Cómo crees que reaccionó el público cuando se presentó esta idea? Pues a parte de los programas en los que se habló de ella más que nada por el morbo que tiene, la noticia tuvo tanta repercusión que se hicieron simulaciones virtuales de la atracción, proyectos de ciencia en colegios y hasta alguna canción y tatuaje.

Algunos de los comentarios de personajes conocidos del mundillo sobre el proyecto fueron:

«Me encantaría que los asientos llegasen vacíos a la vuelta. Ya sabes, que te catapultasen a otra dimensión». Vicent wikström.

«Si fuese a morir, definitivamente querría hacerlo de esta forma y estar seguro de que me toman una foto en el trayecto para que mi familia tenga un recuerdo mío». Doledart.

«Oh no, creo que es una forma horrorosa de morir. Después de leer esto, no creo que vuelva a montarme en una montaña rusa». Deborah Anne Hart.

¿Cómo sería el viaje?

Si entras en su web, verás que Julijonas se ha preocupado por explicarte de la forma más real posible cuáles serían las sensaciones que tendrías si te embarcases en este viaje. De todas formas, yo te voy a abreviar un poco a mi estilo.

Llegas al parque y te enfrentas cara a cara con la monstruosa atracción, tu familia y amigos esperan detrás tuya con cara de tristeza a la vez que incredulidad.

Les miras pero no hay marcha atrás, te subes, te ajustas el asiento y empiezas a subir hacia la cima. 500 metros de recorrido que tardan unos minutos en los que piensas sobre tu vida, lo que has hecho, lo que dejaste de hacer. Las dudas vuelven a tu cabeza, ¿estoy haciendo lo correcto? Ni tu conciencia te detiene, has tomado la decisión y presionas el botón de caída.

Recorrido montaña rusa de la euthanasia

Comienzas a caer a tal velocidad que la gravedad provoca cierta sensación de anestesia en tu cuerpo. Sabes que se acerca el final, ves venir el primer loop…y llegó, toda la sangre de tu cuerpo se va hacia tus extremidades dejando tu cerebro totalmente seco. Fue breve, intenso y mortal.

Al llegar al segundo loop sólo eres un trozo de carne, sin embargo, la máquina de la muerte se asegura y te hace pasar por 5 o 6 loops más que eliminan cualquier síntoma de vida que pudiese quedar.

Unos segundos, una experiencia única a la que no podemos añadir eso de inolvidable ya que, sintiéndolo mucho, nunca la recordarás.

Ahora respóndeme a la pregunta que te hice al principio: ¿te suicidarías en una montaña rusa?

La polémica está servida

Aunque este proyecto fue diseñado más que con la intención de hacerse realidad, con el objetivo de crear polémica, volvemos a recordar temas tan delicados como el de la euthanasia. ¿Tenemos derecho a acabar con nuestra propia vida? Y en caso de tenerlo, ¿podríamos usar métodos de este tipo que al menos nos hagan el último viaje un poco especial en lugar de morir sobre una cama de hospital?

No sé que pensarás tú pero para mi está claro: que cada uno haga lo que le de la gana con su vida.

¿No piensas como yo? ¿Crees que la montaña rusa de la euthanasia no tenía ni que haber sido diseñada? A ver si me convences en los comentarios.

Lo bueno, se comparte.